Pastor’s Letter | Fifth Sunday of Easter

Dear parishioners,

We are beginning the month of May, the month of Mary, the month dedicated to the Holy Rosary. For this reason, I invite you to pray the Holy Rosary with more enthusiasm this month and receive as a parish the graces that this precious prayer offers us, especially we who have as our patroness Mary, Queen of the Apostles. This month I intend to pray for all those who have eased and settled in their faith. I ask Our Lady to rekindle the faith of those still undecided to return to Masses in person for fear of the pandemic, that they return home with more faith and love. I have great confidence that our Mother will bring you home, and we will begin to be a family little by little.

In this Sunday’s Gospel, Jesus tells us about being united with Him because only then can we bear fruit. The Father wants us to bear much fruit. It is logical. A vinedresser plants the vineyard and cultivates it so that it produces abundant fruit. Jesus insists: “I have chosen you, and I have destined you to go and bear fruit” (Jn 15:16). We must never forget that we are chosen. God has taken notice of us personally. By baptism, he has grafted us into the vineyard that is Christ. You have the life of Christ, the Christian life, and that life we only acquire through the grace received in the sacraments.

For this reason, if we are not united to Christ and the church, nothing will make sense. It is always worth living in God’s grace! Because grace always makes us bear pleasant fruits that make us grow in Holiness. Union with Christ makes us holy.

In this context, I want to invite you to love the sacraments more, especially the sacrament of the Eucharist. I have noticed that some have been accommodated to receiving the Holy Eucharist and are mechanically receiving this precious sacrament. We must not forget that we receive the living Jesus who comes to our hearts in the Eucharist. I am concerned that we will lose the love and respect for the most sacred thing we have in our Catholic faith. Whenever we receive it, we must respond with joy and devotion, “Amen.” That phrase is an affirmation that we believe in Him, and it is a profound expression of love.

In the same way, you have to take a few minutes of silence and recollection, either sitting or kneeling in your seat. I have noticed that after communion, many leave the sanctuary immediately. It hurts a lot because it gives me the impression that they do not have the time to be silent and give thanks for so much love. Do not forget that the Holy Eucharist ends with the blessing and the recessional hymn, and if you are in a hurry, it is better not to receive and make a spiritual communion than to make a sacrilege to such a great sacrament. I always ask Jesus for forgiveness on behalf of all those who perhaps unconsciously make such small amends.

Finally, I would like to invite those who want to offer a donation to purchase flowers for the altar, it would be of great help. I believe that the altar should have flowers every Sunday. If you want to offer the value of a flower arrangement in honor of the intention of a family member for whom you offer Sunday Holy Mass, I would be very grateful to you. Every Sunday, we have several intentions, and it would be nice if it is offered in honor of their deceased relatives, we will dedicate a space of the bulletin to name the donors. If you want to contribute, contact the parish office.

I have you in my prayers, and I offer my rosary for all of you.

God bless you,
Fr. Alex


Queridos parroquianos,

Estamos iniciando el mes de mayo, el mes de María, el mes dedicado al Santo Rosario, por ello les invito que recemos en este mes con mas entusiasmo el Santo Rosario y recibamos como parroquia las gracias que esta preciosa oración nos brinda; especialmente nosotros que tenemos como patrona a María, Reina de los Apóstoles. Este mes en lo personal tengo como intención orar por todos aquellos que se han enfriado y acomodado en su fe, pido a nuestra Señora que reavive la fe de aquellos que aún están indecisos de volver a las misas en persona por miedo a la pandemia que retornen a casa con más fe y amor. Tengo mucha fe que nuestra Madre les traerá a casa y comenzaremos poco a poco a ser una familia.

Jesús, en el evangelio de este domingo nos habla de estar unidos a Él, porque solo así podremos dar frutos. El Padre quiere que demos mucho fruto. Es lógico. Un viñador planta la viña y la cultiva para que produzca fruto abundante. Jesús insiste: «Yo los he elegido a ustedes, y los he destinado para que vayan y den fruto» (Jn 15,16). No debemos olvidar jamás que somos elegidos. Dios se ha fijado en nosotros de manera personal. Por el bautismo nos ha injertado en la viña que es Cristo. Tienes la vida de Cristo, la vida cristiana y esa vida solo la adquirimos a través de la gracia recibida en los sacramentos, por esta razón, si no estamos unidos a Cristo y a la iglesia nada tendrá sentido. ¡Vale la pena vivir siempre en gracia de Dios! Porque la gracia nos hace siempre dar frutos agradables que nos hacen crecer en Santidad. La unión con Cristo nos hace Santos.

En este contexto, quiero invitarles a amar más los sacramentos, en especial el sacramento de la Eucaristía. He notado que algunos se han acomodado al recibir la Santa Eucaristía y la están recibiendo de manera mecánica este preciado sacramento. No debemos olvidar que en la Eucaristía recibimos a Jesús vivo que viene a nuestro corazón, me preocupa que se pierda el amor, el decoro y el respeto a lo más sagrado que tenemos en nuestra fe católica. Siempre que lo recibimos debemos de responder con alegría y devoción, “Amen”. Esa frase es una afirmación de que creemos en Él, y es una expresión profunda de amor. De igual manera, hay que tomarse unos minutos de silencio y recogimiento ya sea sentados o arrodillados en nuestro asiento. Me he fijado que después de la comunión muchos se van de inmediato del templo, me duele mucho porque me da la impresión que no tienen el tiempo de guardar el silencio para agradecer tanto amor. No olviden que la santa Eucaristía termina con la bendición y el canto final, y si esta de prisa es mejor no recibir y hacer una comunión espiritual a hacer un sacrilegio a tan grande sacramento. Siempre pido perdón a Jesús en nombre de todos aquellos que quizás inconscientemente realizan esos pequeños desagravios.

Finalmente, invito los que quieran ofrecer una donación para la compra de flores para el altar sería de gran ayuda, creo que el altar debe tener flores cada domingo. Si desean ofrecer el valor de un arreglo floral en honor a la intención de algún familiar por el cual ofrecen la Santa Misa dominical estaría muy agradecido con ustedes. Cada domingo tenemos varias intenciones y sería bonito si se ofrece en honor de sus familiares difuntos, dedicaremos en un especio del boletín para nombrar a los donantes si así lo desean. Si desean contribuir comuníquense con la oficina parroquial
Les tengo en mis oraciones y ofrezco mi rosario por todos ustedes.

Que Dios les bendiga.
P. Alex

 

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