Pastor’s Letter | Solemnity of Christ the King

Dear Brothers and Sisters in Christ.

Over the last month or so, some parishioners engaged me in discussions about our COVID-19 safety measures and protocols for Mass.  Their opinions range from our current protocols are inadequate and insufficient, to our safety measures are unreasonable, burdensome and extreme.

First, and most importantly, I appreciate the honesty and courage those parishioners demonstrated by their willingness to engage me with their observations and opinions.  I respect and owe much gratitude to each of those parishioners for their candor.  Therefore, out of charity and fidelity to every parishioner, I respectfully write this letter to clarify the reasons for the COVID-19 protocols currently in place here.

On June 30th, in response to the Coronavirus, our Diocese of Arlington developed a Guide for the Lay Faithful (“Guide”).  As a priest and your pastor, I can exercise my ministry only in dependence on Bishop Burbidge and in communion with him.  Simply, I owe him my love and obedience.  In fulfilling this obligation to Bishop Burbidge, QOA will faithfully adhere to his Guide.

In order to help reduce exposure to the Coronavirus, most if not all 70 parishes in the Diocese of Arlington have incorporated the Guide as it provides requirements and guidelines based on best practices and recommendations from public health professionals.  You may read the full document here: https://www.arlingtondiocese.org/coronavirus/

The two protocol areas that generated the most opinions here at QOA are Holy Communion and facemasks.  These two matters are covered below guided by the Diocese and its Guide.

Holy Communion.  One of the most critical moments during the Mass, when spreading Coronavirus is heightened, is the distribution of Holy Communion.  How can this heightened risk for spreading the Coronavirus be minimized?

Communicants retain the right to decide how to receive, whether on the tongue or in the hand.  Please prayerfully consider temporarily receiving reverently in the hand.

Ministers are encouraged to disinfect their hands immediately after each and every communicant who receives on the tongue, even if no physical contact has occurred.

It is not permitted to receive Communion wearing gloves.  Please remove your gloves for the reception of Communion.

Facemasks.  All parishioners are expected to wear face coverings while on church property.

While facemasks may provide the wearer with minimal defense from a COVID-19 infection, correctly wearing a mask significantly reduces the wearer’s ability to infect others.

A facemask is a physical barrier that can capture droplets of all sizes and prevent the coronavirus and other viruses from reaching the mouth and nose of others.  Masks provide protection to everyone around the wearer from inhaling the wearer’s aerosols and droplets.

We all must continue to pray for a return to normalcy and the eradication of this virus.  Until then, let us serve, protect, and love one another by abiding to these safety protocols.

In Christ the Lord,

Fr. Alex


Queridos parroquianos:

Durante el último mes, muchos de ustedes han mostrado su inconformidad  sobre nuestras medidas de seguridad y protocolos de COVID-19 para la Misa. Sus opiniones van desde que nuestros protocolos actuales son inadecuados e insuficientes, hasta que nuestras medidas de seguridad no son razonables, y extremas y que por esas medidas no se sienten bienvenidos.

En primer lugar, y lo más importante, agradezco la honestidad y el coraje que demuestran al hacer las observaciones, sus opiniones son muy importantes para mí. Respeto y agradezco mucho su franqueza al hablar sobre estos temas. Por lo tanto, por caridad y fidelidad que se merecen, escribo respetuosamente esta carta para aclarar las razones de los protocolos COVID-19 actualmente vigentes aquí en nuestra parroquia.

El 30 de junio, en respuesta al Coronavirus, nuestra Diócesis de Arlington desarrolló una Guía para los Fieles Laicos (“Guía”). Como sacerdote y como su párroco, ejerzo mi ministerio en comunión con mi obispo y debo obedecer sus decisiones, y debo seguirlas, con amor y respeto. Por ello, el obispo ha tomado decisiones bien claras con respecto a este tema, que no busca en ningún momento hacer mal a nadie, sino más bien protegernos ante esta situación, y como sacerdote de esta diócesis no dudare en obedecer.

Para ayudar a reducir la exposición al Coronavirus, las 70 parroquias de la Diócesis de Arlington, han incorporado esta Guía, ya que proporciona requisitos y pautas basadas en las mejores prácticas y recomendaciones de los profesionales de la salud pública. Se que algunas parroquias vecinas no siguen estos protocolos de manera correcta, pero en esos casos yo no puedo dar mi opinión, cada párroco es responsable de su propia parroquia, y en mi caso, soy solo responsable de ustedes y como dije, yo respetare lo que mi obispo me encomienda hacer. Les invito a que lean el documento completo aquí: https://www.arlingtondiocese.org/coronavirus/. Si bien algunas parroquias han tomado sus propias decisiones, yo he decido ser fiel a lo que el obispo nos ha pedido.

Las dos áreas de protocolo que generaron más opiniones aquí en Reina de los Apóstoles son la Sagrada Comunión y las mascarillas. Estos dos asuntos se tratan a continuación guiados por la Diócesis y su Guía.

La Sagrada Comunión. Uno de los momentos más críticos durante la Misa, y es donde hay más probabilidad de contagio y propagación del Coronavirus, es la distribución de la Sagrada Comunión. ¿Cómo se puede minimizar este mayor riesgo de propagación del coronavirus?

Los comulgantes conservan el derecho a decidir cómo recibir, ya sea en la lengua o en la mano. Por favor, considere en oración recibir temporalmente con reverencia en la mano.

Se anima a los ministros a que se desinfecten las manos inmediatamente después de cada comulgante que reciba en la lengua, incluso si no se ha producido ningún contacto físico.

No está permitido recibir la Comunión con guantes. Remuévase los guantes para la recepción de la Comunión.

Mascarillas. Se espera que todos los feligreses se cubran la cara mientras estén en el templo.

Si bien las mascarillas pueden proporcionar al usuario una defensa mínima contra una infección por COVID-19, el uso correcto de una máscara reduce significativamente la capacidad del usuario de infectar a otros.

Una mascarilla es una barrera física que puede capturar gotas de todos los tamaños y evitar que el coronavirus y otros virus lleguen a la boca y nariz de otras personas. Las mascarillas brindan protección a todos los que rodean al usuario de inhalar los aerosoles y las gotas del usuario.

Entiendo que muchos tienen algunos argumentos basados en la fe y afirman que Dios nos protege, pero no hay que olvidar que también Dios nos invita a obedecer, y a seguir sus mandamientos. Por favor les pido que no tomen actitudes fatalistas o fanáticas que lo único que harán es llevarnos a un cierre de nuestra parroquia si se propaga el virus entre nuestros feligreses y es algo que no quiero que suceda.

Les invito a todos a que sigamos rezando por el regreso a la normalidad y la erradicación de este virus. Hasta entonces, sirvamos, protejamos y amémonos unos a otros respetando estos protocolos de seguridad.

En Cristo el Señor

Rev. Alexander Díaz, Párroco

 

 

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