Posted on enero 3, 2025 View all Carta del Párroco
¡Feliz año nuevo, queridos parroquianos!
Hace una semana iniciamos un nuevo año, y estoy seguro que hemos pedido a Dios su guía y su protección, para vivir esta nueva etapa, y les recuerdo que la navidad aún no ha terminado. Este domingo celebramos la Epifanía del Señor; hoy Jesús se manifiesta a todos los pueblos como signo de que su encarnación es universal, para todos los hombres y mujeres de la tierra, que en este domingo oremos por la unidad de las naciones y especialmente por la unidad en nuestro país, para que no haya más divisiones, sino, que creemos lazos de unidad y de paz.
Me gusta mucho como el profeta Isaías comienza exhortándonos en la primera lectura, “Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti” (Is 60,1). Esa luz que había visto el profeta es la estrella que ven los Magos en Oriente, con muchos otros hombres. Los Magos descubren su significado. Los demás la contemplan como algo que les parece admirable, pero que no les afecta. Y, así, no reaccionan. Los Magos se dan cuenta de que, con ella, Dios les envía un mensaje importante por el que vale la pena cargar con las molestias de dejar la comodidad de lo seguro, y arriesgarse a un viaje incierto: la esperanza de encontrar al Rey les lleva a seguir a esa estrella, que habían anunciado los profetas y esperado el pueblo de Israel durante siglos.
Jesucristo se cruza en la vida de muchas personas, pero igual que la estrella a muchos no les interesa. Un pequeño esfuerzo habría cambiado sus vidas, habrían encontrado al Rey del Gozo y de la Paz. Esto requiere la buena voluntad de buscarle, de movernos, de preguntar sin desanimarnos, como los Magos, de salir de nuestra comodidad, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar a Cristo. Si no le encontramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es encontrar el Camino que nos lleva a conocer la Verdad que nos da la Vida. Y, sin Él, nada de nada vale la pena.
Como los magos de oriente que no se quedan estancados en su comodidad, también les invito que en este nuevo año nos atrevamos a participar en las actividades parroquiales y todos los proyectos que como parroquia vamos creando. Tengo tantos sueños y tantos propósitos para nuestra parroquia, proyectos y sueños que no los podremos lograr sin su participación. En este nuevo año vamos a trabajar en la formación de nuestros ministerios y poner más énfasis en la espiritualidad y la oración, el único camino para avanzar es impulsar la evangelización y el crecimiento espiritual; junto a los grupos parroquiales comenzaremos a trabajar para darle más vida y más entusiasmo a nuestra parroquia.
Finalmente, no olviden que este año 2025 es un Año Jubilar, como iglesia celebramos el Jubileo Ordinario que se celebra cada veinticinco años. El Santo Padre Francisco abrió la puerta Santa el pasado 24 de diciembre signo de que ya hemos iniciado oficialmente esta celebración. Y nos anima a que “debemos mantener encendida la llama de la esperanza que nos ha sido dada, y hacer todo lo posible para que cada uno recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con mente abierta, corazón confiado y con una visión más amplia. El próximo Jubileo puede ayudar mucho a restablecer un clima de esperanza y confianza, como signo de un nuevo renacimiento que todos percibimos como urgente.”
Que tengan una semana bendecida.
P. Alex