Posted on julio 18, 2025 View all Carta del Párroco
Queridos parroquianos:
En el Evangelio de hoy, Jesús visita a sus amigos, Lázaro, Marta y María en Betania. Imagino que va con ellos para descansar y para compartir. De ese encuentro surge una catequesis preciosa que debe ayudar a cada ser humano a crecer en su contacto con Él.
En la actitud de estas dos hermanas se acostumbra a ver reflejadas dos maneras de vivir la vocación cristiana: la vida activa y la vida contemplativa. María, “sentada a los pies del Señor”; mientras que Marta, atareada por muchas cosas y ocupaciones, siempre sirviendo y contenta, pero cansada (Lc 10,39-40.42). “Calma” —le dice Jesús—, “es importante lo que haces, pero es necesario que descanses, y más importante aún, que descanses estando conmigo, mirándome y escuchándome”.
Dos modelos de vida cristiana que hemos de coordinar e integrar: vivir tanto la vida de Marta como la de María. Hemos de estar atentos a la Palabra del Señor y vigilantes, ya que el ruido y el tráfico del día a día frecuentemente esconden la presencia de Dios. Porque la vida y la fuerza de un cristiano solamente se mantienen firmes y crecen si él permanece unido a la verdadera vid, de donde le viene la vida, el amor, las ganas de continuar adelante… y de no mirar atrás. A la mayoría, Dios nos ha llamado a ser como “Marta”. Pero no hemos de olvidar que el Señor quiere que seamos cada vez más como “María”: Jesucristo también nos ha llamado a “escoger la mejor parte” y a no dejar que nadie nos la quite.
Quiero aprovechar en esta carta para hacer conciencia sobre el respeto y el decoro en la participación de la Misa. La Eucaristía es el mayor tesoro de nuestra fe: es Cristo mismo que se ofrece por nosotros, que nos alimenta con Su Cuerpo y Su Sangre, y que se queda verdaderamente presente entre nosotros. Por eso, participar en la Santa Misa no puede ser algo rutinario o superficial. Es un acto sagrado que exige de nosotros respeto, atención y reverencia.
Cada gesto, cada palabra, cada silencio en la liturgia tiene un sentido profundo. Nuestro modo de vestir, nuestra puntualidad, nuestra disposición interior deben reflejar que estamos en la presencia de Dios. El templo no es un lugar cualquiera: es la casa del Señor. Venimos a adorarlo, a escucharlo y a recibirlo con el alma y el cuerpo preparados.
Recibir la Comunión es un momento sagrado. No debemos hacerlo sin estar en gracia, sin el debido recogimiento o como si fuera algo automático. Es necesario haber confesado los pecados graves, guardar el ayuno eucarístico y acercarse con fe viva. También, se debe cuidar la vestimenta y evitar distracciones o conversaciones durante este momento tan íntimo con el Señor.
Aprovecho con respeto y cariño para recordar a todos los fieles que, por amor al Señor y por respeto a la comunidad, evitemos comportamientos que puedan distraer o faltar al decoro del lugar santo, como hablar innecesariamente, usar el celular, vestir de manera inapropiada o comulgar sin la debida preparación. No es un juicio, sino una invitación fraterna a vivir la Misa con más conciencia, amor y reverencia. El Señor merece lo mejor de nosotros. Que nunca caigamos en la rutina y nos acostumbremos a ver lo sagrado como algo superficial.
Finalmente, hace unas semanas recibieron los tickets de la rifa del festival parroquial, junto a la carta con la explicación y la forma en que se deben devolver. Les suplico, por favor, envíen los tickets lo más pronto posible, para que el personal y los voluntarios comiencen a trabajar y a concretar todo el proceso. Recuerden que la rifa es la que provee más ganancias para la parroquia. Si usted necesita vender más tickets, no dude en llamar o venir a la oficina parroquial.
Con mis oraciones,
P. Díaz